Entropión


Se trata de una condición en la que la posición del párpado se invierte, rotando el margen hacia adentro, es decir, hacia el globo ocular. Se produce por el debilitamiento de ciertos músculos de los párpados que tiene lugar con el paso del tiempo. Puede también producirse por traumatismos, cicatrices o tras cirugías previas realizadas por otras causas.

Cuando el párpado rota hacia adentro se produce el roce de las pestañas con el ojo, produciendo enrojecimiento, irritación, dolor y fotofobia. Si no se trata puede producir lagrimeo constante y secreción mucosa. Si la situación se mantiene pueden producirse infecciones oculares, abrasiones, úlceras corneales, y cicatrices corneales. Es importante, por lo tanto, que esta enfermedad sea tratada antes de que se produzca un daño ocular severo o permanente.


Tratamiento quirúrgico del entropión

Hay varias técnicas quirúrgicas para tratar el entropión. La más común es la que proporciona tensión al párpado y a sus inserciones, recolocándolo así en su posición normal.

Las intervenciones para corregir el entropión se realizan generalmente bajo anestesia local y en régimen ambulatorio. La mayoría de los pacientes experimenta una resolución inmediata a su problema tras la cirugía. El tratamiento postoperatorio consiste en la aplicación de una pomada antibiótica sobre la herida. Los puntos de sutura se retiran a la semana de la intervención.

En algunos casos se realiza la reparación del entropión utilizando únicamente suturas que evierten la posición palpebral, sin realizar incisión en la piel (procedimiento de Quickert). Estas suturas se colocan en varios puntos de los párpados de forma que puedan rotar el párpado hacia fuera. Se realiza bajo anestesia local y es un procedimiento útil para pacientes que no pueden ser sometidos a cirugía o hasta que el tratamiento quirúrgico definitivo puede llevarse a cabo.